domingo, 8 de noviembre de 2009

Parteras... grecia, roma, edad media


En la época griega, la profesión alcanzó un gran prestigio. De hecho, la madre de Sócrates, Phainareté, ejercía este trabajo. Se dividían en dos categorías: las de mayor cualificación, que atendían los partos con dificultades, y las de menor habilidad, que sólo se ocupaban de los normales.

Sin embargo, algunos historiadores diferencian a las matronas del oeste del Mediterráneo con las del este. Explican que las primeras eran hijas de esclavos y que sólo podían alcanzar su libertad ejerciendo la práctica médica. Las del este, en cambio, gozaban de un gran prestigio e incluso publicaban escritos médicos.

En la Edad Media la asistencia a las clases sociales altas difiere totalmente de los cuidados a las mujeres con bajos ingresos económicos. Respecto a las familias ricas, la iconografía medieval muestra a mujeres con vestido de caras telas atendiendo en lujosas habitaciones. En cambio, cuando se trataba de gente de pocos recursos de pequeños núcleos urbanos, la comadrona era una anciana que iba de casa en casa ofreciendo una amplia gama de servicios: desde el alivio de dolencias a través de hierbas medicinales hasta la atención al parto.

En esta época llegaron a existir normas para evitar que las mujeres judías o musulmanas atendiesen al parto de familias cristianas. Por ejemplo, las Cortes de Valladolid en 1258 sacaron una ley en referencia a esta prohibición.

Matronas en la prehistoria


La representación del parto en la historia, o mejor dicho, en la prehistoria, comienza con las pinturas rupestres en la que la mujer aparecía de cuclillas pariendo sola o con las nalgas o rodillas sobre piedras de gran tamaño. El cordón umbilical era cortado con los dientes o con una piedra afilada.

En los textos bíblicos se encuntra una de las primeras referencias sobro las matronas, que a veces protagonizan pasajes de la biblia, según nos cuenta Inmaculada Serrano Monzó en el texto ‘Apuntes históricos de la Profesión de Matrona’.

Respecto a la época de los egipcios, en la ciudad de Leipzig (Alemania) se halla el papiro de Ebers (fechado alrededor del año 1900 antes de Cristo) en el que queda claro que la profesión de la comadrona era una actividad laboral reconocida y de ocupación exclusivamente femenina.

Matronas en la edad contemporanea


En la época moderna, a partir del s. XVIII, hubo una polémica entre los cirujanos y las matronas.

De acuerdo a los científicos sociales alemanes Gunnar Heinsohn y Otto Steiger, las autoridades promovieron a los cirujanos porque éstos no practicaban abortos, como las comadronas. Así, se tildó a las matronas de brujas y se consiguió que Europa recuperase parte de la población perdida años antes.

Respecto a la posición para el parto, en algunos periodos del pasado se paría con la ayuda de una silla abstétrica, cuya principal caractéristica era la forma de herradura del asiento, o simplemente, la existencia de un hueco a través el cual el pequeño salía al exterior.

Desde hace años existe una corriente a favor de la recuperación del parto vertical, pero muchos factores hacen dudosa su mayor o mejor conveniencia. El hecho de que la gravedad vaya en la misma dirección que el parto es una de las ventajas, algunos especialistas afirman que las complicaciones se resuelven con mayor facilidad si la mujer se halla en posición horizontal.

Parto tecnologico


En la época que estamos viviendo, el avance tecnológico ha rebasado los límites de nuestra imaginación.
El manejo del parto no ha quedado fuera de este avance tecnológico, esto ha permitido salvar vidas tanto de las mujeres embarazadas como de los recién nacidos.
Sin embargo el ser poseedores de una técnica tan avanzada ha hecho que un proceso natural se vuelva para algunas instituciones, médicos, mujeres embarazadas y sus familias; una verdadera enfermedad que requiere de toda esa tecnología para poder llegar a un fin exitoso.
El uso excesivo de tecnología en el parto ha llevado a aumentar el porcentaje de cesáreas.
Con el paso del tiempo aumentaron mucho las cesáreas, pero no por esto mejoró la salud de las mamás y de los bebés. Se ha demostrado que la utilización de rutina del monitoreo fetal no aporta ninguna mejoría en la salud del bebé, en la muerte perinatal o en la morbilidad severa neonatal. Si bien hay un porcentaje de mujeres (no mayor que el 15 %) que requiere una cesárea, el 80% restante está en posibilidades de vivir un parto natural, que además evolucionara sin la necesidad de tanta tecnología.

Las matronas en la antigüedad


Debido a la importancia de su labor, se supone que la mujer que ayuda a otra a dar a luz es una figura que ha existido desde los albores de la civilización humana. En el antiguo egipto, la asistencia al parto estaba reconocida como una ocupación femenina.
En la antigua cultura greco-romana, el oficio de matrona era desempeñado por un amplio número de mujeres, entre las que se incluían aquellas de edad avanzada que continuaban siguiendo la tradición médicas popular en los poblados del Imperio Romano, matronas entrenadas cuyo conocimiento emanaba de distintas fuentes, y mujeres con un alto grado de formación que eran consideradas médicos femeninos.
En la antigüedad era dificil encontrar a una mujer que poseyera las caracterizticas necesarias como psique, virtud, habilidad y formación, por lo que parece que en estos tiempos existían tres grados diferentes de matrona. El primero era aquellas mujeres que conocían la técnica; el segundo ampliaba su conocimiento con la lectura de algunos textos sobre obstetricia y ginecología; pero el tercero era un profesional intensamente formado y considerado un especialista médico en la atención a la mujer.

Matronas


Las matronas se encargan del cuidado de la salud de las mujeres durante el embarazo, así como de la asistencia al parto y del seguimiento. También están capacitadas para prestar atención ginecológica a mujeres sanas, asesorar en la planificación familiar y atender a las mujeres durante la menopausia. Las matronas son personal sanitario especializado en el seguimiento de los embarazos de bajo riesgo, la atención al parto y el cuidado de la embarazada durante el periodo de postparto. Apuestan por una asistencia no medicalizada, intentando que el parto sea lo más natural posible.
Aunque la formación de la matrona también comprende la asistencia al parto en determinadas situaciones anormales, están capacitadas para reconocer aquellas situaciones de riesgo donde es necesaria la intervención médica.